¿Política interna o geo-política?

El debate mundial en torno a la despenalización del aborto, es esencialmente político, aunque sus especificidades varían de acuerdo a los intereses en juego, intereses que en muchos casos exceden el ámbito del tema y asumen, no siempre de forma clara, muy diversas connotaciones.

La Unión Europea (UE) al proponer la imposición de sanciones a Hungría, ya que este país no cumplió con el objetivo de reducir su déficit, admiten dentro de los considerandos no sólo la reforma del banco central que según la UE “atenta contra la autonomía de la entidad”, sino que incluyen la reciente aprobación de una “Constitución de tintes antidemocráticos,”

Como muestra de lo antidemocrático de la nueva constitución húngara resaltan, la mención que el matrimonio solo es aquel formado por un hombre y una mujer y la prohibición explícita del aborto. Dejando de lado si la constitución húngara es o no democrática, si aplicáramos estos dos indicadores a los países considerados democráticos por los europeos, varios de ellos incluyendo algunos de ese continente, no obtendrían esas credenciales.

En Irlanda del Norte, provincia de la muy democrática Inglaterra, la apertura de un establecimiento gestionado por la ONG Marie Stopes International, provocó encendidas protestas. La clínica que ofrece servicios de planificación familiar, detección de enfermedades de transmisión sexual y práctica de abortos, pese a comprometerse a actuar en el marco legal norirlandés, fue víctima de un contundente boicot y saboteo.

A diferencia del Reino Unido, donde el aborto es legal hasta las 24 semanas de embarazo, en Irlanda del Norte sólo está permitido durante nueve semanas y únicamente si la vida de la madre corre peligro o hay riesgo para su salud física o mental. Según datos del ministerio británico de Sanidad, alrededor de un millar de mujeres residentes en Irlanda del Norte abortaron en Inglaterra o Gales en 2011. Según el mismo ministerio, en toda Gran Bretaña (Inglaterra, Gales y Escocia) se registraron 208.553 interrupciones del embarazo durante el mismo año.

Lo que hay de fondo en Irlanda del Norte, es una legislación profundamente conservadora en la que los políticos llaman a la “defensa” de la legislación vigente, sin ser aún calificados de antidemocráticos.

En otra parte del globo, en oriente, China con sus más de 1.300 millones de personas es el país más poblado del mundo, no obstante haber implementado la “política del hijo único”. Según el gobierno comunista de Pekín de no haber asumido la medida, los problemas de superpoblación serían más graves, ya que el país oriental tendría en la actualidad 400 millones más de habitantes.

Afirman los líderes comunistas que la medida ha contribuido a mejorar la renta per cápita y disminuir la pobreza, al tiempo que ha hecho posible el aumento de la cobertura en educación y el incremento de la esperanza de la vida. Sin embargo constantes escándalos salen periódicamente en primeras páginas de los periódicos occidentales.

Los más recientes ataques mediáticos a China y su política del hijo único, tuvieron como protagonista a Chen Guangcheng quien se opuso a la política de “esterilizaciones y abortos forzados”.

Guangcheng a quien los medios estadunidense y mundiales presentan como disidente chino, recalcando su estado de ceguera, generó un problema diplomático al abandonar su domicilio en Shandong, donde se encontraba detenido desde 2010, y refugiarse en la embajada de Estados Unidos en Pekín.

El asilo del gobierno estadounidense al abogado disidente, se concreta en medio de un fuerte rechazo del gobierno chino a un informe del Pentágono que acusa a Pekín de haber realizado un “agresivo espionaje electrónico como parte de la reconstrucción de su poder militar”.

A propósito de Norteamérica, en el desarrollo de la recen culminada campaña electoral estadounidense, que reeligió a Barack Obama en la presidencia y modificó una sustancial parte del congreso, el tema del aborto también estuvo presente, ocupando como en comicios anteriores, un importante lugar en el debate.

El tema del aborto constituye un punto de encuentro entre sexualidad, religión, libertad personal, derechos y políticas públicas, razón por la cual condensa diferentes posiciones partidarias en un amplio abanico de tópicos candentes. El partido republicano ha asumido históricamente una posición conservadora en Estados Unidos, que se manifestó esta vez desde las primeras de cambio, en candidaturas como la de Rick Santorum, político católico, padre de siete hijos que defendió enfáticamente su condena al aborto y su oposición al control de la natalidad incluso entre los matrimonios.

Santorum, principal contrincante de Romney en las primarias republicanas, se vio obligado a aclarar que de ganar, no intentaría suprimir la píldora anticonceptiva o los condones, pero afirmó que los estados deberían tener la posibilidad de hacerlo, sosteniendo que la Suprema Corte se equivocó en 1965, cuando dictaminó que los estadounidenses casados tienen derecho a la intimidad.

Mitt Romney , ganador en la primarias republicanas pero perdedor con Obama en la presidencial, ha sido en el pasado un opositor radical al aborto y al control de natalidad, lo que le ha creado muchas dificultades con el voto femenino, razón por la cual en la reciente campaña, optó por un discurso moderado

Cabe anotar que en el contexto de Estados Unidos y su derecha, Romney puede ser considerado un conservador moderado o progresista, como lo describió el ex presidente demócrata Jimmy Carter, en una entrevista al canal de televisión NBC.

El también republicano Todd Akin, miembro del Tea Party, es conocido por su oposición al aborto aun en casos de violación, sin embargo sus declaraciones que “Si una violación es ilegítima, el cuerpo de la mujer tiene cómo deshacerse de eso”, generaron tales niveles de rechazo, que otras “autoridades republicanas” exigieron públicamente que renunciara a su aspiración de hacerse reelegir al Senado por el estado de Missouri.

Otro candidato perteneciente al Tea Party, el senador por Indiana Richard Mourdock declaró “que si hay una violación, y se empieza a formar un bebé, no se debe permitir el aborto, porque ha sido la voluntad divina”. Si bien Akin y Mourdock no fueron reelectos al senado, sus posiciones no parecen desaparecer, correspondiendo ahora a Barack Obama sentar una posición y definir la forma como será tratado el tema desde la perspectiva de las políticas públicas.

Un buen augurio en uno de los países más conservadores del mundo, (que pese a lo expresado por algunos de sus legisladores no ha sido considerado por sus socios como antidemocrático), lo dieron los votantes de Florida, que este 6 de noviembre rechazaron una propuesta de prohibir el uso de fondos públicos o de cobertura médica para practicar abortos.

Investigación análisis365

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