Consecuencias de la despenalización

Pasillos con baldes para goteras y paredes que transpiran humedad desembocan en quirófanos de luz tenue, donde no hay condiciones para cumplir con la promesa de no dejar la vida de una embarazada en la camilla. Así describe la Organización Mundial de la Salud (OMS) los lugares donde se realizan los 3,9 millones de abortos, que en la región son practicados de forma no segura poniendo en riesgo las vidas de las embarazadas latinoamericanas, hasta el punto que esta es la segunda causa de mortalidad materna en la región.

Recientemente la OMS y el Instituto Guttmacher presentaron un informe sobre el tema en el que afirman que: El 12% de las muertes maternas en América Latina se deben a abortos no seguros (1.100 casos), y el nivel de inseguridad en los procedimientos para interrumpir los embarazos es del 95%. Según los dos organismos, cerca de un millón de mujeres en la región son hospitalizadas por problemas producidos por abortos no seguros.

El estudio indica que, por lo general las mujeres van a comadronas tradicionales, médicos y enfermeras o lo hacen por si mismas. También señala que las que tienen mayores recursos económicos optan por los métodos más seguros, mientras que las de bajos recursos están obligadas a utilizar los procedimientos más inseguros. Otra opción que se ha vuelto común es la utilización de fármacos como mfepristona o misoprostol.

Por otro lado, el informe publicado a principio del año sostiene que en la región se produjeron 4,4 millones de abortos entre 2003 y 2008, 300 mil casos más que en la última medición realizada en 2003, lo que significa que hay una tasa de 32 abortos cada mil mujeres de entre 15 y 44 años. Si los números se dividen por subregiones, el Caribe es la zona de más abortos con 39, seguido de Sudamérica con 32, y América Central y México con 29.

Estas cifras contrastan con el de 21 cada mil mujeres que se registra en Cuba donde el aborto es legal hasta las diez semanas de gestación. Pero además el informe sostiene que la isla es el sitio donde se realizaron la mayoría de los procedimientos de manera segura.

Otro de los lugares donde los números hablan por si solos es México DF (donde el aborto está despenalizado hace cinco años): Antes de la legalización, la cantidad de muertes por interrupciones inseguras fue de 213 entre 1990 y 2005, ahora ese número bajo a una mujer entre 2007 y 2012, según la organización IPAS y el portal Animal Político.

Estos países son junto a Guyana y Uruguay los cuatro sitios del continente que tienen despenalizado el aborto. Según la OMS y el instituto Guttmacher, en estos Estados solo viven el 5% de las mujeres latinoamericanas en edad reproductiva, mientras que el resto lo hace dentro de naciones con leyes altamente restrictivas.

Además, al comparar los dos modelos, el estudio sostiene que “las altamente restrictivas leyes de aborto no están asociadas con tasas más bajas” y destaca el peligro del uso de procedimientos inseguros para realizarlos.

Aún así, la mayoría de los Estados escuchan a quienes se oponen a regularizar esta situación, en vez de evitar que esa aguja que va directo al vientre de una embarazada venga con conocimiento y, por lo menos, sea esterilizada antes de provocar una infección o un desangramiento.

Investigación análisis365

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