Crónica del este de Caracas

77 por ciento, ese fue el porcentaje de participación ciudadana de una de las mesas electorales del este de Caracas. Numéricamente, una cifra alta que pudiera demostrar el compromiso de los ciudadanos de esta zona de la capital con el destino político del país. Sin embargo, esperaba mayor concurrencia, tomando en cuenta la marcada tendencia opositora de sus votantes, quienes estaban al tanto del valor de cada voto.

Lo anterior no restó mérito al clima de cordialidad y compañerismo que se evidenció entre todos los miembros de mesa, suplentes y reservas, y muy especialmente entre los testigos del Partido Socialista Unido de Venezuela y los de la Mesa de la Unidad, designados para supervisar los comicios presidenciales. El hecho que la jornada se desarrolló en una zona reconocida como opositora no influyó negativamente en el trato y la interacción entre los miembros de mesa, declaradísimos opositores, y los testigos del PSUV, al contrario, fue precisamente la inspiración para llevar en completa armonía la extensa jornada electoral, marcada por gestos de solidaridad y compañerismo.

Nervios que traicionan

Más de un elector estuvo a punto de perder su voto, la emoción les impedía emitirlo correctamente y la máquina ha podido registrarlo como nulo. Un pedido de auxilio a tiempo evitó en varias oportunidades que esto ocurriera.

Manos sudorosas y temblorosas luego de depositar la papeleta se evidenciaron al momento de firmar y estampar la huella del pulgar derecho en el cuaderno de votación, más de uno expresó no poder creer que había llegado el día.

Señoras mayores se tomaron su tiempo para bendecir la papeleta e incluso decir unas oraciones antes de introducirla en la caja.

Sólo una joven que superaba los 25 años comenzó a llorar después de votar”.

Especial reconocimiento merece la población de personas con discapacidad y aquellas mayores de 90 años, quienes emitieron su voto con asistencia y fueron felicitados con aplausos luego de mostrar orgullosamente su dedo meñique teñido de tinta.

El mayor flujo de electores se presentó en horas de la mañana. A las 3 de la tarde la frecuencia disminuyó notablemente, lo que generó expectativas entre los miembros de mesa, en virtud de que el porcentaje de votos rondaba para entonces el 60 por ciento. Ya a las 5:30 dejaron de llegar electores y el porcentaje se ubicaba en 77 por ciento.

Pasadas las 6 de la tarde, a la espera del cierre oficial del Consejo Nacional Electoral, los rumores, mensajes y llamadas con cifras comenzaron a intensificarse, pero los datos se contradecían, los testigos de ambos partidos aseguraban estar ganando… La fatiga, el cansancio y la larga espera hicieron que ignoráramos qué ocurría afuera, por lo que afortunadamente se mantuvo siempre un amigable ambiente de trabajo.

Casi una hora se tomó el proceso del cierre, que se inició pasadas las 8 de la noche. Un minucioso y engorroso trabajo, que altera a cualquiera. Un pequeño error en esos trámites hubiese dilatado y obstaculizado la jornada. Salimos de allí sin conocer los resultados oficiales, luego de despedirnos y de reconocer entre todos, miembros y testigos, el haber participado en estas históricas elecciones presidenciales…

Aurig Hernández

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